Desde hace muchos años nuestro partido ha estado conducido por las mismas personas de siempre.

Es posible que el poder formal haya cambiado de manos, pero el poder real sigue estando en las mismas manos.

En este grupo nos hemos propuesto trabajar para cambiar esta situación. Es hora de renovar a nuestro partido.

Sólo con la participación de los afiliados lo lograremos.

La idea de este blog es, precisamente, fomentar la participación activa de los afiliados.

Sumate. Esperamos tus ideas, tu coraje y tu voluntad de cambio.

miércoles, 7 de abril de 2010

¿PARA QUÉ SIRVEN LAS INTERNAS?

Dentro de muy poco tiempo - el 9 de Mayo en la CABA y el 6 de Junio en la Provincia de Buenos Aires- se llevaran a cabo elecciones internas en la UCR.

Cabe entonces preguntarse para qué sirven las internas de los partidos políticos.

Básicamente, un partido político es un nexo entre el Estado y la Sociedad. Los partidos modernos han definido qué sectores sociales y qué intereses van a representar. Y actúan en consecuencia.

Del mismo modo, también han definido que tipo de organización se van a dar. Si van a ser un partido de masas, uno de cuadros, uno mixto, si va a haber debate interno o no, si se va a formar a dirigentes jóvenes pensando en el futuro y en la perdurabilidad de la organización y varios etc. mas.

Hoy, en nuestro partido –tal como ocurriera desde la aparición y consolidación del peronismo hasta 1983- existen dos proyectos partidarios bien diferenciados: el de los que prefieren un partido chico, cerrado y distante de la sociedad y el de quienes aspiramos a uno grande, ancho y con profundidad social.

También, al igual que varios analistas, creemos que existe un vacío en los partidos políticos y que los mismos no saben resolver la crisis en la que están inmersos. La falta de renovación de sus cuadros dirigenciales, la falta de democracia interna, la resolución judicial de sus conflictos, la falta de un debate abierto de ideas y proyectos que puedan ser compartidos y asumidos como propios por los afiliados –y que deriva en una constante diáspora exacerbada por los personalismos que emergen, precisamente, por la carencia de proyectos colectivos- hacen que en la actualidad la supervivencia de los partidos esté amenazada.

No podemos permitir que los partidos sean para unos pocos, como bien decía Weber cuando explicaba cómo eran las estructuras de los partidos en Inglaterra: de notables y aristócratas. Estas instituciones fundamentales del sistema democrático deben producir un cambio a favor de la comunidad en general y no sólo en favor de unos pocos.

Como ha dicho el profesor Midón: "Cuando un grupo de afiliados convierte al partido en un clan, y al pluralismo partidario en un corporativismo rígido, queda la sensación maligna de que se antepone el partidismo a la institucionalidad, la cofradía a la membresía funcional de y en un órgano de poder. Si el descreimiento y la falta de confianza en las dirigencias es, al día de hoy, un muy mal síntoma para la sociedad democrática, esta práctica no hace sino profundizar el escepticismo",

En el año 2001, como consecuencia de la crisis política, económica y moral que desató el nefasto gobierno encabezado por Fernando de la Rúa, la sociedad realizó un reclamo a la dirigencia política: una reforma que acerque nuevamente los partidos políticos a la sociedad y que los mismos tengan un nuevo perfil, por medio de mecanismos que permitieran la renovación de su dirigencia. Ese era el verdadero significado del “que se vayan todos”, salvo para algunos minúsculos grupos de izquierda que aún piensan en formas de gobierno de tipo asamblearia o cosas por el estilo


Algunas organizaciones han intentado renovar sus métodos y su dirigencia, otros ni siquiera se lo han propuesto. El éxito o el fracaso en esta tarea ha determinado los resultados de las elecciones realizadas desde aquellas fechas hasta hoy. Incluso, la sociedad ha buscado en figuras extra políticas o partidarias, como Macri o de Narváez (y también a través de miembros de la farándula) nuevos representantes. Hoy, la sociedad con acceso a la información (por lo tanto generadora -y receptora- de ese fenómeno denominado “opinión pública”) observa y se guía, poniendo sus expectativas en las actitudes reales, en los comportamientos y conductas de los dirigentes de los partidos antes de otorgarles su confianza.

De todo esto se trata una elección interna. Y también de delinear y proponer un proyecto de país -o de distrito- posible, sustentable, inclusivo y definitivamente mas justo.

Elegir dirigentes capaces de ocuparse de los problemas reales de la gente -y no de cómo se acumula mas poder- puede ser la diferencia entre volver a convertir a la UCR de la Capital en una fuerza capaz de gobernar el distrito o en una intrascendente, como lo ha sido durante los últimos 10 o 12 años.

Del mismo modo, una elección interna se define de acuerdo a la cantidad de afiliados que participen de ella. Si son pocos, los aparatos partidarios llevarán las de ganar. Si, en cambio, la sociedad decide involucrarse y formar parte del proceso de renovación, seguramente quienes resulten electos estarán obligados a cumplir los “contratos electorales” asumidos, so pena de ser denostados por la misma gente que los apoyó y generar, así, una nueva crisis.

Por eso les decimos a los afiliados: participen. Háganlo masivamente, como en 1983, para volver al partido grande y triunfador.

Si fracasamos, estaremos dejando al país y al distrito al borde del abismo. El autoritarismo populista y el de derecha están a la vuelta de la esquina, agazapados, esperando el fracaso y la desaparición de la Unión Cívica Radical.

Para esto sirven las internas. Esto es lo que está en juego en los próximos días.

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